martes, 11 de febrero de 2020

18. Poesía: el sonido y el ritmo

TIPO DE TEXTO: Lírico.
PROPÓSITO: Ritmo y musicalidad.
TEMA Y ESTRUCTURA: Libres.
REQUISITOS ESENCIALES: Utilizar al menos CINCO de los recursos citados más abajo. Enumerar debajo del poema los recursos empleados con sus ejemplos..
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La lírica (y todo texto que tenga como finalidad hacer uso de un lenguaje especial) busca el ritmo. El ritmo acerca la palabra a la música, y la música tiene mucho poder sobre todas las emociones humanas. Por eso, la palabra poética es musical y rítmica.

¿Y cómo se consigue crear ritmo con las palabras? Hoy vamos a trabajar algunos recursos que emplean los poetas, pero no solo ellos. Los ritos, las oraciones, los conjuros y hechizos mágicos, las canciones, los juegos de niños, la publicidadb y hasta la lengua coloquial los emplean. 

Repasemos las más importantes:

1. El verso, el cómputo silábico, la alternancia de acentos y pausas.
2. La rima, asonante o consonante, repetición de sonidos finales de verso a partir de la última vocal tónica. 
3. La onomatopeya, palabra que imita un sonido.
4. La aliteración, repetición de uno o varios fonemas.
5. La paronomasia, uso de dos o más palabras parecidas por su sonido pero de significados muy distintos.
6. La anáfora, repetición de palabras al principio de un verso o frase.
7. La epífora, repetición de palabras al final de un verso o frase.
8. La epanodiplosis, repetición de la misma palabra al principio y al final del verso o la frase.
9. La anadiplosis, repetición al principio de un verso de la última palabra del anterior.
10. La derivación, repetición de la raíz de una palabra, es decir, uso de palabras derivadas de ella.
11. El eco, repetición del final de una palabra.
12. El polisíndeton, repetición de nexos.
13. El paralelismo, repetición de la estructura gramatical.
14. El estribillo, repetición de un mismo verso entre estrofas.

De estos, debéis usar al menos cinco en vuestro poema.

Ejemplo 1: Poema SENSEMAYÁ, de Nicolás Guillén:


Sensemayá. Canto para matar a una culebra.

¡Mayombe—bombe—mayombé!
¡Mayombe—bombe—mayombé!
¡Mayombe—bombe—mayombé!
La culebra tiene los ojos de vidrio;
la culebra viene y se enreda en un palo;
con sus ojos de vidrio, en un palo,
con sus ojos de vidrio.
La culebra camina sin patas;
la culebra se esconde en la yerba;
caminando se esconde en la yerba,
caminando sin patas.
¡Mayombe—bombe—mayombé!
¡Mayombe—bombe—mayombé!
¡Mayombe—bombe—mayombé!
Tú le das con el hacha y se muere:
¡dale ya!
¡No le des con el pie, que te muerde,
no le des con el pie, que se va!
Sensemayá, la culebra,
sensemayá.
Sensemayá, con sus ojos,
sensemayá.
Sensemayá, con su lengua,
sensemayá.
Sensemayá, con su boca,
sensemayá.
La culebra muerta no puede comer,
la culebra muerta no puede silbar,
no puede caminar,
no puede correr.
La culebra muerta no puede mirar,
la culebra muerta no puede beber,
no puede respirar
no puede morder.
¡Mayombe—bombe—mayombé!
Sensemayá, la culebra
¡Mayombe—bombe—mayombé!
Sensemayá, no se mueve…
¡Mayombe—bombe—mayombé!
Sensemayá, la culebra
¡Mayombe—bombe—mayombé!
Sensemayá, se murió.

Recursos de ritmo:

  1. Uso de palabras sin significado pero con gran sonoridad, de carácter onomatopéyico: “Mayombe, bombe mayombé”.
  2. Aliteración -ombe-: “MayOMBE, bOMBE, mayOMBÉ”.
  3. Repetición de palabras y frases en todo el poema.
  4. Derivación: “camina”, “caminando”.
  5. Estribillo: “Mayombe-bombe- mayombé”
  6. Anáfora: “La culebra” (versos 4-5, 8-9, 27-28, 31-32), “Sensemayá” (versos 19 al 26, 36 a 42).
  7. Epífora: “Sensemayá, la culebra” (versos 36 y 40)
  8. Paralelismo. “Sensemayá, con su lengua / Sensemayá, con sus ojos / Sensemayá, con su boca”.
  9. Ritmo acentual. u ’ u ’ u u u ’
  10. En algunas partes, rima asonante:  “comER, bebER, corrER, mordER”,  “silBAR, caminAR, mirAR, respirAR”.

Ejemplo 2: Una rima infantil para echar algo a suertes:

Una, dona, 
tena, catona, 
quino, quinete.
Estando la reina 
en su gabinete 
vino Gil,
apagó el candil,
candil candilón:
cuéntalas bien 
que las veinte son.


Recursos rítmicos:

-Ritmo acentual (CUÉN- ta- las - BIÉN- que - las - VÉIN - te - SÓN).
-Rima (aab-b ccd-d).
-Aliteración (por ejemplo, de la “n” que se repiten en los tres primeros versos: “UNa, doNa, teNa, catoNa, quiNo, quiNete”.
-Anadiplosis: “apagó el candil / candil, candilón”.
-Derivación: “candil, candilón”, “quino, quinete”.

Ejemplo 3. Una canción de Manu Chao: “Me gustas tú”:


Recursos rítmicos:

-Paralelismo, con:
-Anáfora (“Me gusta...” “Qué voy a hacer”)
-Epífora (“me gustas tú”)
-Estribillo (“Qué horas son, mi corazón”)
-Rima (“je ne sais plus / je suis perdu “).
-Aliteración: (CoruÑa, MalasaÑa, castaÑa).











martes, 12 de noviembre de 2019

2. Descripción usando los cinco sentidos

TIPO DE TEXTO: DESCRIPTIVO
TIPO DE DESCRIPCIÓN: SUBJETIVA
TEMA: DESCRIPCIÓN DE UNA COMIDA FAVORITA USANDO LOS CINCO SENTIDOS
ESTRUCTURA:

1) INTRODUCCIÓN: Presentamos el alimento que vamos a describir. Podemos añadir su procedencia, quién lo ha cocinado o alguna circunstancia especial.

2) CUERPO DE LA DESCRIPCIÓN.

-De forma ordenada, describiremos el alimento: primero desde el olfato y la vista (se puede  empezar con uno o con otro). Si es una fruta o algo que se pueda coger con la mano, también su tacto.

-En otro párrafo, detallaremos las características del alimento en la boca: las sensaciones auditivas, gustativas y táctiles (temperatura, suavidad, cremosidad, textura) que nos produzca.

Es recomendable usar metáforas, comparaciones, hipérboles, sinestesias. A veces un sabor se describe mejor comparándolo con otro que con un adjetivo. Podemos también hacer evocaciones, recordar...

3) CONCLUSIÓN. En el párrafo final podremos hacer una valoración general y subjetiva de nuestra cata.

EJEMPLO

8. Descripción usando los cinco sentidos.

TIPO DE TEXTO: DESCRIPTIVO
TIPO DE DESCRIPCIÓN: SUBJETIVA
TEMA: DESCRIPCIÓN DE UNA COMIDA FAVORITA USANDO LOS CINCO SENTIDOS
ESTRUCTURA: TÍTULO. 1) INTRODUCCIÓN. 2) CUERPO. 3) CONCLUSIÓN.

LA SANDÍA


AQUELLA MOUSSE DE CHOCOLATE

Nunca he conseguido averiguar el secreto de la mousse de chocolate de mi madre. Me ha dado la receta y se la he visto preparar muchas veces, pero jamás he conseguido hacerla ni probarla igual en ninguna parte. Aunque hace mucho tiempo que no he vuelto a tomarla, recuerdo perfectamente su sabor, que me transporta a la infancia, a los días de celebración, que era cuando se hacía.

Antes de que llegara a la mesa se hacía notar con su aroma intenso, casi invasivo, que llegaba en ráfagas deliciosas, dulces y profundas. Y una vez en la mesa, los niños teníamos que controlarnos para no meter el dedo en esa superficie sobria pero tan prometedora; su apariencia, sin adornos reposteros de ningún tipo, era la de una llanura lisa y marrón con ocasionales grietas y cráteres, como la tierra de un planeta extraño y despoblado. Pero debajo de aquella capa secada por el aire, se escondía un interior apetitoso y brillante, de color más oscuro, casi negro, lleno de diminutos agujeritos de aire, como una esponja.

Al meter la cuchara se producía el leve chasquido de la densa espuma al deshacerse: ya no podía uno esperar más para probarlo. La textura aérea y compacta de las claras montadas se fundía en la boca lentamente y la llenaba toda de sabores que sorprendían por su equilibrio entre el amargor y la dulzura. Su consistencia no era pesada, sino densa y sedosa, gracias al buen trabajo de fusión de las yemas con la poca azúcar que mi madre usaba. Pues no era aquel un chocolate dulzón y lechoso, sino oscurísimo, amargo y aromático, con recuerdos de café y de flores. No se parecía en nada a los postres comerciales, ni tampoco a las mousses que ponían de postre en los bares, ligeras y con un penacho de nata montada; recordaba al corazón del cacao, a lugares exóticos y misteriosos, al poder de atracción de todo lo nocturno y oscuro. Nunca probé otra igual.

Y ahora, después de recordarla, comprendo que prefiero no probarla otra vez, porque ningún postre, ni siquiera está mousse preparada por mi madre en un día especialmente inspirado, podría tener un sabor más delicioso que el que guardo en la memoria y la fantasía y que os he transmitido hoy.




sábado, 21 de septiembre de 2019

1. Narración de una anécdota

Tipo de texto: NARRATIVO
Tipo de narrador: INTERNO (EN PRIMERA PERSONA)
Tipo de historia: REAL Y AUTOBIOGRÁFICA
Intención o propósito: ENTRETENER

La anécdota es un relato breve de un incidente interesante, curioso o divertido que ha sucedido realmente a uno mismo o a otra persona. Su propósito suele ser entretener a quien la escucha o la lee.

En este caso vais a escribir sobre algo que os haya ocurrido a vosotros, así que la narración debe hacerse en primera persona.

Como se trata de un texto narrativo, debe de empezar por un planteamiento, donde introduzcamos las circunstancias de lugar y tiempo en que la historia va a transcurrir. Aquí trataremos de despertar la curiosidad de nuestra audiencia. Luego narraremos el nudo (la anécdota en sí) que debe ser la parte más extensa. Podremos demorarnos en detalles si éstos resultan curiosos, interesantes o humorísticos, pero no deben apartarse demasiado de la historia principal. Se acabará con un desenlace que cierre la historia. Esta es una parte clave; nunca debe parecer que no hemos acabado de contar. Por eso es útil buscar un final contundente.

Para que una anécdota tenga éxito como texto hay que procurar sobre todo interesar al que escucha o lee. Hay algunos trucos para eso:

-Intentar que el receptor se identifique con la historia.
-Potenciar el factor sorpresa.
-Usar algo de humor.
-No resultar demasiado pesado; ser ágil en la narración y no detenerse en detalles secundarios aburridos. No “enrollarse” en exceso.
-Si contiene conversación, hacerla en estilo directo, con guiones.

Como ejemplo leeremos en clase un fragmento de un relato autobiográfico de Roald Dahl contenido en su libro Boy, relatos de infancia, titulado “Los asistentes”.